La señora vino

La señora vino

02/03/2018

Marzo es el mes de la mujer y del vino. Acaba de arrancar la vendimia y decidimos entrevistar a la incansable Fabiana Bracco, alma mater de la bodega Bracco Bosca, justo antes de su viaje a Nueva York (por su actividad en el negocio de los vinos viaja unos 150 días al año) donde participará de una feria de vinos.

Algunos de sus vinos lograron altísimos puntajes en destacadas guías y a solo dos años de haber comenzado a exportar aspiran llegar este año a 10 países con sus productos.


¿Desde cuándo estás vinculada al mundo del vino?

Desde que nací pues me crié en la casa que hoy está frente a la bodega.

Se ve que sos una mujer muy apasionada por lo que hacés. ¿Qué es lo que más te atrae de tu actividad?

Son muchas cosas; el estar ligado a la tierra, compartir con personas, formar un equipo que trabaja sin cesar por un sueño, el apoyo de los que desde el inicio saben lo pequeños que somos y nos alientan. Es muy lindo lo que se ha formado alrededor de nuestro proyecto que hoy es un proyecto de varios. Me emociona ver una botella en Suiza un día, otro día en Brasil, y otro en Uruguay.

Es apasionante la transformación de un grano en una botella y de la botella en la expresión del terroir y lo que dirán o sentirán los que la prueben después. Es puro amor el que te une con la viña, es diferente a cualquier prducto. Si tienes un viñedo olvídate. Ya estas entregado en alma y vida.

¿Cuál ha sido tu rol en las distintas bodegas para las que trabajaste?

Siempre ha sido en la parte comercial y específicamente de exportación pero como soy curiosa y me gusta entrometerme en todo también en la parte productiva.

¿Cuándo sentiste que era momento de reperfilar la bodega familiar y crear la línea Ombú?

En realidad por diferentes circunstancias de la vida, unas lindas y otras no tanto, la elección me vino dada y en ese momento sabía que, como dicen los chinos, tenía que verlo como una gran oportunidad. Quería contar una historia verdadera, una historia de nuestra familia, para poder hacer perdurar las personas y los cuentos de los que hoy ya no están. Entonces empezó la historia del Ombú y su leyenda de que existe un tesoro escondido debajo del mismo. Un tesoro que en este viaje estamos encontrando de diversas formas.

¿Cómo definirías el perfil de tus vinos?

Son vinos elaborados con una levadura llamada “amor”. Intentamos una intervención mínima donde se exprese la tierra y sus características. Buscamos fruta con madera equilibrada. Elegancia sin perder personalidad.

¿Cómo fue posible en pocos años de la bodega tener vinos que alcanzaran tan alta puntuación en prestigiosas guías?

Honestamente estamos también sorprendidos con todo esto, y no porque no confiemos en nuestra calidad, de la cual estamos seguros porque pensamos 24 horas en nuestra bodega y trabajamos para ello, pero nos sorprende porque somos pequeños y con pocos recursos. Porque las redes sociales sobrepasaron nuestras expectativas en cuanto a comentarios y reconocimiento y quizás las guías se sintieron admiradas por el trabajo de proyectos pequeños y artesanales donde aún no se pierde la influencia de nuestra mano. Y donde el vino se muestra tal cual es con una honestidad que puede enamorar. Y sin duda el viñedo nos sociabiliza y nos deja en igualdad de condiciones independientemente de la tecnología o millones invertidos en la bodega. Son puntos que se sienten como el “Sote” del colegio después de un año de trabajo.

¿Con qué nos vas a sorprender este año, que parece espectacular para la uva?

Este año vamos a repetir un lanzamiento del 2017 que fue el Ungi blanc que se nos acabo tan rápido y muchos se quedaron sin probarlo pero también se viene algo interesante con Moscatel. Aquí estamos intentando que algunas cosas de nuestra infancia no desaparezcan y revalorizando algunas cepas que lo merecen más allá de las modas.

¿Cómo vienen las exportaciones?

Vienen muy bien. Si todo sale como esperamos este 2018 puede ser un año que nos sorprenda y antes de terminarlo ya estar presentes al menos en 10 países a solo dos años de haber comenzado a exportar.

¿Cómo te imaginas la bodega Bracco Bosca en 2030? ¿Cuál sería tu sueño?

Al pensar esta respuesta me doy cuenta que gran parte de mi sueño está cumplido desde el día que vi a toda mi familia unida preparado un pedido un sábado entero. Sin celulares de por medio, solo risa y buena onda y un poco de cansancio que oficiaba a esa altura de compañero. Igualmente si en el 2030 mis hijos y algún nieto están por ahí todavía, el sueño estará más que cumplido. Y por sobre todo que a la gente le guste nuestro vino.

¿Cuál es el mejor vino uruguayo que has probado? Te pido honestidad brutal.

Qué pregunta difícil. Me gustan demasiados pero creo que en general estoy muy contenta con lo que Uruguay está haciendo últimamente, veo un compromiso de mis colegas y de los más jóvenes que me encanta. Creo mucho en el Merlot, en mi casa siempre me lo decían y he probado muy buenos en Uruguay en particular el Osiris de Antigua Bodega. Pero también siempre tengo un RPF Petit Verdot (Pisano) cuando debo impresionar con un vino de colegas.

En casa, con amigos... ¿blanco, rosado o tinto?

En casa siempre hay vino y la verdad de todos los tipos. Pero te lo resumo así: blanco en la piscina, rosado en el aperitivo, y tinto con el asado

¿Varietal o corte?

El corte es como una obra de arte porque vas colocando y se va transformando en algo propio, imposible de replicar si no es tu fórmula. Pero varietal es mostrarte tal cual sos. No sé, me lo pones difícil. Me gustan ambos.

¿Vino al mediodía o a la noche?

Vino a toda hora pero siempre con moderación.

 

La leyenda del ombú

La bodega Bracco Bosca fue fundada en 2005 pero sus viñedos han estado en la familia por cinco generaciones. Originaria de Piamonte, Italia, la familia se mudó a Uruguay y se estableció en la región de Atlántida para continuar con la tradición del vino. Darwin Bracco y Mirtha Bosca fueron quienes decidieron comprar la tierra de los "Gallegos", propietarios del terreno que estaba ubicado frente a la casa principal donde ya existían los viñedos, y era la base para la construcción de la anhelada bodega.

Las historias familiares dicen que los "Gallegos" tenían una tienda general agrícola en la propiedad y que como tenían miedo de guardar sus ahorros en el banco los escondían debajo de un ombú. Es por eso que cuando alguien iba de compras, en broma, decían que obtenían el dinero del frondoso árbol.

Hace unos años, el ombú fue alcanzado por un rayo durante una tormenta eléctrica. Una vez más, en la familia bromeaban con el árbol y su capacidad para oficiar de pararrayos debido a todo el metal escondido bajo sus raíces. Un par de años después, vieron cómo el ombú volvía a la vida dejando un emotivo mensaje: “El verdadero tesoro es nuestra tierra y nuestros vinos que a través de una tarea tan sabia como embotellar la naturaleza”.






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